Guus Koch: “¿Por qué las gallinas no están poniendo?”

Una cuidadosa observación del comportamiento animal es uno de los más importantes pasos en la prevención de un brote de gripe aviar. Esta fue una lección valiosa para los avicultores, veterinarios, investigadores y gobierno holandés, aprendida en la epidemia del 2003. Desde entonces, el enfoque de Países Bajos se centra sobretodo en la prevención y la cooperación. “El éxito depende en la cooperación de los avicultores y la industria”, dice Koch.

Holanda es el segundo más grande exportador de productos agrícolas. El setenta por ciento de la producción avícola holandesa se destina a la exportación. Un solo pollo infectado con influenza aviar basta para provocar un alto instantáneo a esta industria de millones de euros. “Los avicultores saben esto”, dice Koch, quien ha trabajado en el Instituto Central Veterinario (CVI) por más de treinta años. “Mientras más pronto
se termine el brote, más limitado es el daño. Tomar una acción instantánea es esencial, aún si se sospecha de tan solo un caso de gripe aviar.”

¿Por qué es importante la cooperación de los avicultores?

“En el corazón de Holanda operan de treinta a cuarenta granjas avícolas dentro de un radio de tres kilómetros. Imaginen si un caso de una enfermedad contagiosa se encuentre en uno de estas unidades productivas. Para limitar la expansión de un brote se tienen que desechar no solo los animales enfermos sino también los sanos—en las unidades circundantes también. Y se tiene que hacer inmediatamente. Tal escenario representa una decisión muy dura para los productores cuyos animales están sanos, aún si ellos saben que es necesaria. Y esto a pesar del arreglo de compensación económica disponible en Holanda, pagado en parte por la industria avícola. Dicho esquema solo cubre a los avicultores el costo de sus animales sanos, de tal suerte que reciben más dinero si reportan rápidamente los casos sospechosos.”

México también tiene una industria avícola grande. ¿Cómo abordan la prevención y el control de la gripe aviar?

“La industria avícola en México primeramente sirve a un mercado doméstico, principalmente en lo que respecta al pollo de engorda. Esto quiere decir que la presión de tener que actuar rápidamente para preservar las exportaciones no es tan intensa como en el caso de Holanda. La situación con las gallinas ponedoras es diferente: EE.UU. es un gran consumidor de huevos y productos de huevo mexicanos. Actualmente, México se basa en la vacunación preventiva cuando hay amenaza de brote. Estamos hablando de unidades de producción que pueden contener 12 millones de aves—en jaulas. Todas ellas deben ser vacunadas individualmente. Esto toma días y se necesita mucho personal, quienes pueden portar el riesgo de dispersar la contaminación cuando se
trasladan a otra ubicación. Aún más, el virus permanece vivo en la población vacunada. Usted no puede verlo, pero si transporta estos animales, aún puede generar un gran problema. Encima de esto, los virus pueden mutar, lo que significa que las vacunas pierden eficacia. En el 2012 México fue golpeado con la influenza sub-tipo H7N3, en vez del más común H5, el cual ya se había enfrentado antes. Es importante ser capaces de adaptar los programas de vacunación. La experiencia holandesa puede resultar de ayuda aquí, en
términos de, por ejemplo, pruebas de sangre, higiene, desecho preventivo y proyecto de administración de vacunas por aspersión, en los cuales la CVI está trabajando.

“Tomar acciones instantáneas es esencial, aún si sospecha de un caso de gripe aviar”

¿Cuál es la lección más importante aprendida de la contingencia de 2003?

“Una alerta temprana es extremadamente importante. Vimos entonces que un virus de baja patogenicidad puede de repente mutar a uno altamente patógeno. Con el virus de baja patogenicidad puede que no note nada. El productor debe estar constantemente buscando pequeños signos, como una baja en la producción de huevo, un incremento anormal en la tasa de mortalidad o cambios en los hábitos de comer y beber de los animales. Entonces, tiene que eliminar la sospecha de influenza tan rápidamente como sea posible. Un sistema de reportes debe ser implementado para esto, en el cual los veterinarios juegan un papel importante. Si hay una razón de sospechar de una infección, la Autoridad de Seguridad de Productos y Alimentos del Consumidor holandés envia un equipo de especialistas a la compañía en cuestión. El procedimiento está diseñado para causar la menor cantidad de interferencia posible en las operaciones avícolas. Esta es otra manera de ganar la confianza y cooperación del productor. Ellos estarán felices de ayudar. El desastre de 2003 trajo un cambio de pensamiento en la industria. Estamos sobre estos problemas.”

Guus Koch

Guus Koch

El Bioquímico Guus Koch es un investigador del Instituto Central Veterinario (CVI), división de la
Universidad Wageningen y Centro de Investigación. Como cabeza del Laboratorio de Referencia Nacional
Holandés, este renombrado especialista estuvo directamente involucrado en el control de la epidemia de
Influenza Aviar en el 2003 y desarrolló el programa de monitoreo basado en las lecciones aprendidas.